¿Está preparada para crecer?
Cerrar una ronda de financiación suele sentirse como una meta.
Pero, en realidad, es el comienzo de una etapa mucho más exigente.
Entran nuevos socios. Hay capital disponible. Se acelera la contratación. Aumenta la presión por crecer. Aparecen nuevos mercados, proveedores, operaciones y responsabilidades.
Y una startup que hasta hace poco podía funcionar con una estructura relativamente sencilla empieza a convertirse en una empresa.
Es precisamente en ese momento cuando algunas decisiones fiscales, laborales y societarias que parecían secundarias adquieren otra dimensión.
La pregunta ya no es cómo constituir una startup.
La pregunta es:
¿Está preparada tu estructura para la empresa en la que quieres convertirte?
1. Después de la ronda, revisa antes de acelerar
Una ronda cambia muchas cosas, pero existe una especialmente importante: aumenta la velocidad.
Si el objetivo es utilizar el capital para crecer, probablemente aparecerán nuevas contrataciones, inversiones, proveedores y gastos.
También puede cambiar la relación entre los socios y la forma en que se toman determinadas decisiones.
Por eso, antes de acelerar, merece la pena revisar cómo está organizada la compañía desde el punto de vista fiscal, laboral y societario.
Lo que funcionaba perfectamente con cinco trabajadores puede no funcionar igual con 20.
Y lo que apenas tenía consecuencias cuando la compañía facturaba poco puede convertirse en un problema relevante cuando el volumen de negocio aumenta.
2. El crecimiento de plantilla cambia las necesidades laborales
Una startup que acaba de conseguir financiación suele destinar una parte importante de los recursos a talento.
Y pasar de 5 a 10, 20, 30 o más trabajadores no consiste únicamente en preparar más contratos y nóminas.
La estructura laboral empieza a ganar complejidad.
Hay que analizar correctamente las contrataciones, los costes laborales, el convenio aplicable, las políticas retributivas y las obligaciones que aparecen conforme aumenta la plantilla.
También pueden incorporarse perfiles directivos o profesionales procedentes de otros países.
En ese escenario, el asesoramiento laboral deja de ser una tarea puramente administrativa.
Empieza a formar parte de la estrategia de crecimiento.
3. Los inversores también elevan el nivel de exigencia
La entrada de inversores profesionales supone mucho más que recibir capital.
A partir de ese momento, la compañía tendrá que responder ante nuevos socios que esperan información, control y capacidad de ejecución.
Una estructura fiscal desordenada, determinadas contingencias laborales o una contabilidad que no permite interpretar correctamente la situación de la compañía pueden convertirse en problemas cuando llegan nuevas rondas, auditorías o procesos de due diligence.
Por eso, después de levantar capital, una de las prioridades debería ser profesionalizar progresivamente la estructura interna.
No porque la startup tenga que convertirse en una gran corporación de la noche a la mañana.
Sino porque necesita estar preparada para la siguiente etapa.
4. Tener la contabilidad dentro no significa prescindir del asesor
Una startup en crecimiento puede decidir internalizar progresivamente su administración y contabilidad.
Es completamente lógico.
A medida que aumenta el volumen de operaciones, puede incorporar un responsable financiero, un equipo administrativo o incluso un CFO.
Pero disponer de estructura interna no elimina necesariamente la necesidad de asesoramiento externo.
Simplemente cambia el tipo de asesoramiento que necesita.
El valor ya no tiene por qué estar en realizar la contabilidad diaria.
Puede estar en supervisar criterios, anticipar riesgos, revisar decisiones fiscales y acompañar a dirección en momentos relevantes.
Es un modelo especialmente interesante para empresas que quieren mantener el control de sus procesos internos sin renunciar a una segunda capa de criterio especializado.
5. Cuidado cuando empiezan las operaciones internacionales
Muchas startups nacen pensando internacionalmente.
Después de una ronda, esa ambición puede empezar a materializarse.
Primeros clientes fuera de España.
Profesionales contratados en otros países.
Nuevos socios internacionales.
Filiales.
Proveedores extranjeros.
Operaciones entre sociedades.
Cada paso puede introducir nuevas implicaciones fiscales, laborales y legales.
Por eso internacionalizar no debería significar simplemente empezar a vender en otro mercado.
La estructura debe acompañar al negocio.
Y cuanto antes se analicen las consecuencias de determinadas decisiones, menor será la necesidad de corregirlas posteriormente.
6. Stock options, incentivos y retención del talento
Cuando una startup empieza a competir por perfiles especializados, la retribución también puede sofisticarse.
El salario deja de ser la única herramienta.
Pueden aparecer sistemas de retribución variable, incentivos y fórmulas vinculadas a la participación en el proyecto.
Pero estas decisiones tienen implicaciones laborales, fiscales y societarias.
Antes de implantar cualquier sistema, conviene estudiar cómo se estructura, a quién se dirige y cuáles serán sus consecuencias tanto para la empresa como para las personas beneficiarias.
Una buena política de talento necesita también una buena estructura detrás.
7. Prepárate para la siguiente ronda antes de necesitarla
Uno de los mejores momentos para preparar una futura ronda es precisamente después de cerrar la anterior.
Cuando todavía no existe la presión inmediata de volver a captar capital.
Es el momento de ordenar.
Revisar.
Documentar.
Detectar posibles contingencias.
Mejorar procesos.
Y construir una compañía que pueda superar con mayor facilidad una futura due diligence.
Porque cuando llegue el siguiente inversor, probablemente no analizará únicamente el producto, el crecimiento o el mercado.
También querrá entender qué empresa existe detrás.
De startup a empresa
Existe un momento en el crecimiento de muchas startups en el que cambia la naturaleza del proyecto.
Sigues teniendo la velocidad, la innovación y la cultura de una startup.
Pero ya tienes empleados.
Facturación.
Inversores.
Responsabilidades.
Procesos.
Y decisiones que pueden tener consecuencias económicas importantes.
En ese momento, quizá también haya llegado la hora de preguntarse si la asesoría que necesitabas cuando empezaste es la misma que necesitas ahora.
En Asesoría García López (AGL) acompañamos a startups y empresas en crecimiento de Barcelona y alrededores en las áreas fiscal y laboral, incluyendo compañías que cuentan con su propia estructura administrativa o contable y necesitan supervisión y asesoramiento especializado.
También asesoramos proyectos con socios extranjeros y compañías con operaciones internacionales.
Si tu startup ha cerrado una ronda, está aumentando su plantilla o se encuentra entrando en una nueva etapa de crecimiento, podemos analizar contigo si su estructura fiscal y laboral está preparada para acompañar ese crecimiento.
